Mi día rutinario comienza. 5
AM leo, 6 AM me baño, 7 AM me transporto a mi Universidad. Lo único que varía
siempre son las personas que viajan en el Metro, usualmente no encuentro nadie
familiar en ellas, pero me gusta observar a las personas, sus gestos,
movimientos, miradas. En particular me gusta mirar sus ojos, siempre eluden mi
fija mirada. Son tan predecibles. Pero
ahí estaba ella… segura, yo parado y ella sentada, nuestros ojos se quedaron
fijos por 10 Segundos, parecían eternos. Su piel era muy blanca, tenía un
vestido negro y unas mallas en sus piernas.
Su cabello era negro, su hermoso cabello. Sus labios perfectos, rojos, ese rojo que
contrastaba con su piel. Tenía un collar, una pequeña guitarra y unos cuantos
libros. Pero sus ojos fueron los que más me
hablaron. Su mirada era segura, no tenía miedo de quedarse mirando a un
completo extraño a los ojos. Tal vez también le gustaba analizar las personas.
Esos ojos de un negro intenso, me decían que había algo de mí que le
interesaba, posiblemente por ser el único que no giraba la cabeza al momento de
cruzar una mirada.
Luego de esos 10 largos
segundos, la miraba poco, pero aun había algo que me atraía. Debía ser su
belleza, o su look de chica metalera. Como sea, me parecía una chica solitaria,
aunque sentía que podía entablar fácilmente una conversación con ella. Segura
de sí misma, inteligente, era estudiante seguro, sexy, me parecía sexy, supuse
que muchos hombres se lo hacían saber a diario. Estoy seguro que era una
persona muy interesante, que no pensaba
igual a los demás. No cualquiera lee “el cuervo” de Edgar Allan Poe.
Simplemente me parecía alguien genial. Además de tener un gusto musical
compatible conmigo, lo noté porque tatareó Fade To Black de Metallica. Fue lo
único que escuché de ella.
Ambos bajamos en la
Universidad, distantes, la seguía observando hasta que llegó a la ciudadela
educativa, ahí perdí su rastro. Yo tenía prisa, así que seguí con mi camino.
Era muy bella y estudiante,
supongo que muchos querrían estar con ella, pero ella era de las que prefieren
estar solo y leerse un buen libro. Su vida…era un misterio para mí, pero muchas
cosas me daban ideas de ella.
Una estudiante solitaria,
que vuela en el mágico mundo de la literatura, para nada tímida, posiblemente
con una visión algo sombría de la vida; ojala hubiese podido hablar con ella,
de música, de Allan Poe, de lo bella que era, de lo que sea…
Comencé a crear en mi mente
su vida, porque me gusta hacerlo y de ella sería un ejercicio más interesante
(como ella).
·
Comienzo mi monótono día, estudiar lenguas
extranjeras no me hace lo suficientemente feliz, pero terminaré, me lo prometí.
Me arreglo, me siento bien con mi ropa, llevo mi libro, no como nada… El metro,
estación envigado, 30 min que aprovecho para ser un espectador de esta rutina
en la que estamos sumergidos todos. Nadie abre los ojos, es más, ya nadie se
mira a los ojos. Llego a la Universidad, el mismo ambiente solitario de los
pasillos de mi facultad, eso me gusta. Hoy solo tengo una clase, 3 horas, luego
escucharé música en la hamaca de mi casa. Todos me saludan al llegar, fingen
ser amables, ¿por qué lo hacen? Bueno, no importa, no les preguntaré, si alguno
de verdad quiere hablar conmigo y no me parece tan tonto como los demás al
hablar, le preguntaré.
Acabó,
me voy, 11:37 AM y ya estoy en mi casa, aún tengo toda la tarde. Pongo música y
me acuesto en mi hamaca a pensar, a soñar, a dormir, a lo que sea. A las 2:00
PM me levanto, olvidé que tengo ensayo de guitarra a esta misma hora, mejor
ensayo sola en mi casa, así nadie me dirá si lo hago bien o mal. Me enloquezco
en mi cuarto, la música me hace feliz. Luego vuelve la calma y hago talleres de
la Universidad, soy buena en lo que hago y acabo rápido. ¿Redes sociales? No,
siempre es lo mismo, ¿Salir? Puede ser… A dónde? Es la pregunta. Me gustaría
conocer personas nuevas, que también se enloquezcan con la música, que les
guste leer y hablar sobre lo… no sé, de lo que sea, siento que mis “amigos” de
siempre ya no lo son, se dejaron llevar por las cargas laborales y académicas,
han cambiado, pero yo no. No sé, a veces me siento sola en este mundo de locos
en el que es normal que alguien pierda salud para ganar dinero y pierda dinero
para restaurar salud. ¡Es ridículo!
Decido
ir a un Museo, llevo mi iPod, porque solo con música los momentos se viven.
Espero encontrarme con alguien, conocido o no, alguien con quien parlar un
momento, con quien criticar el arte y las exposiciones.
Me
encuentro con una vieja amiga, me quedo con ella hasta que se hace de noche,
vuelvo a mi casa, leo algo, un poco más de guitarra y a dormir. Mañana tengo
ensayo con la banda y debo ir, sea como sea. No me despido de nadie, todos
están en su mundo, Padre=Cuentas de la empresa, Madre=Vanidad, Hermano=Web. Al
acostarme pienso en mi día y si de verdad lo pasé bien y luego me entrego a los
brazos de Morfeo, donde dejo que mi inconsciente actúe y me señale lo que de
verdad valió la pena en este día.
Termino de imaginarla para volver a la realidad de la
monotonía y el aburrimiento. Tal vez la vuelva a ver, de seguro hablaré con
ella. Tal vez prefiera quedarse en su hamaca.
Michael
Stiven Osorio C.